sábado, 2 de julio de 2011

Democracia y Poder: Una aproximación según Lefort y Laclau.

Una aproximación a los conceptos de "Democracia" y "Poder"
en Lefort y Laclau.
__________________________________________________________
La primera definición categórica que encontramos en la teorización de Lefort, es la idea de que la democracia no es en sí un régimen político, sino una forma de sociedad caracterizada por la incertidumbre respecto del espacio de poder, y la novedad de ella con respecto a los regímenes monárquicos y totalitarios, es que “el espacio de poder está vacío”.

Este espacio de poder se encarna en la lucha ideológica, pero siempre precaria, en un cuerpo que se reconstituye continuamente. Es decir, para Lefort, hay una “precariedad” de toda “ley, de todo poder y de todo saber” en la sociedad democrática. Para él, el totalitarismo, aparece como el sueño de haber encontrado la certidumbre en cuanto a las tres cuestiones anteriormente mencionadas, es decir en dar una dirección univoca a todas las facetas de una sociedad determinada, en donde nada aparezca por fuera de este orden, en definitiva “una condensación entre la esfera del poder, la esfera de la ley y la esfera del saber” . Tanto el totalitarismo como la democracia son producto de una “transformación simbólica”, de una “mutación política” en cuanto al estatuto del poder. Para realizar este análisis, Lefort realiza una deconstrucción de la forma en que el poder se encontraba “simbólicamente pleno” en la persona del monarca.

El autor dice, que en el Ancient Régimen, el “cuerpo” social tenía en su monarca el lugar de poder, el poder estaba incorporado en la persona del príncipe en tanto mediador de los hombres y los dioses. En este sentido, el poder incorporado en el monarca, daba “cuerpo” a la sociedad. Lefort dirá que “a la vista de este modelo, se perfila el rasgo revolucionario y sin precedente de la democracia. El lugar de poder se transforma en un lugar vacío” . En la democracia en tanto forma de sociedad en donde predomina la incertidumbre, más allá del dispositivo institucional, el hecho es que les está vedado a los gobernantes apropiarse del poder, sino que estos se encuentran sujetos a una revisión periódica y siempre en competencia.

Ernesto Laclau por su parte sentencia que: “un significante vacío es en el sentido estricto del término un significante sin significado”. Según Laclau, la vaguedad e indeterminación se encuentran inscriptas irremediablemente en una sociedad como la nuestra, y en esto podemos encontrar alguna semejanza con la concepción lefortiana. Existen identidades diferenciales, dice el autor, que a través de un discurso (terreno primario de la objetividad como tal) se constituyen en un “horizonte totalizador precario” (discurso hegemónico) aunque manteniendo sus propias diferencias. En la razón Populista el busca dar cuenta de la formación de las identidades colectivas a través del concepto de “demanda”. (No postula lo social desde una agregación de individuos). La diferencia particular se constituye a través de las demandas particulares en una cadena de equivalencias que logran articular un discurso hegemónico que constituya una totalidad, que para ser tal debe de marcar sus límites y excluir una identidad antagonista (exterior constitutivo). En términos políticos, “nada mejor que un enemigo para lograr la cohesión de los propios”. En términos maquiavélicos diríamos que “el pueblo no puede constituirse como tal porque los grandes se lo impiden, y los grandes no pueden constituirse como tal, por la misma razón en referencia al pueblo”. Entonces dirá Laclau que una demanda particular podrá asumir una representación más amplia, lo que articulada en el discurso puede constituirse en hegemonía: “…existe la posibilidad de que una diferencia, sin dejar de ser particular, asuma la representación de una totalidad inconmensurable. De esta manera su cuerpo esta dividido entre la particularidad que aquella aún es, y la significación universal de la que es portadora. Esta operación por la que una particularidad asume una significación universal inconmensurable consigo misma es lo que denominamos hegemonía”. .

Podríamos intuir aquí el objeto del deseo, el objeto A lacaniano, en donde la angustia se satisface por la satisfacción de un deseo parcial que asume en el momento la ilusión de la totalidad. Es así, como una identidad social angustiada por la incertidumbre propia de estas sociedades modernas, encuentra en una demanda particular la satisfacción de su deseo de certidumbre, deseo que es realmente inalcanzable. Laclau dirá que las demandas democráticas que permanecen aisladas, si son insatisfechas e incapaces de absorberse por el sistema institucional, se unirán a otras demandas en una cadena equivalencial de demandas populares “en un sistema estable de significación” . Para poner un ejemplo, diremos en el caso del tratamiento de la ley de retenciones móviles o 125: El gobierno impele la ley, el campo se opone, cuando hablamos de campo hablamos de identidades diversas: La SRA, la Federación Agraria, etc. se unen en un reclamo particular. El discurso opositor comienza a generar la adhesión de parte de la clase media, los cacerolazos, y hasta la izquierda marcha hacia la plaza junto a la SRA. Entonces aparece el slogan “El campo somos todos” una demanda particular busca universalizarse a fin de hegemonizar el significante vacío. Por el lado del gobierno aparece el discurso de la lucha popular, el campo es “golpista”, es el enemigo, son los “piquetes de la abundancia” ergo, “Argentina somos todos” todos, menos ellos, claro, la identidad que es excluida, el antagonismo que constituye nuestra identidad. Dos discursos que buscan apropiarse del significante vacío.

Para Laclau, la razón populista es la lógica de constitución de lo social que da cierta universalidad a través de las luchas particulares, toda exclusión radical implica un antagonismo. Para el autor, el pueblo es la identidad de mayor universalidad posible, identificando los poderosos como aquellos que le oprimen: ”En el caso del populismo ocurre lo opuesto: una frontera de exclusión divide a la sociedad en dos campos. El “pueblo” en este caso, es algo menos que la totalidad de los miembros de la comunidad: es un componente parcial que aspira, sin embargo, a ser concebido como la única totalidad legítima”.

Esta identidad es la más expansiva con la que cuentan nuestras sociedades, y más si la identidad política se encuentra asociada con un nombre, por ejemplo el de Perón. Nuevamente, ¿Qué es el peronismo? ¿Es la izquierda o la derecha? ¿Los expulsados de la Plaza, el sindicalismo o Isabel? ¿Es el menemismo, el kirchnerismo o el peronismo “disidente”?. Nuevamente encontramos la puja por apropiarse del significante vacío, quien logre hegemonizar el discurso, se hará con el poder. Laclau mismo asimila su lógica equivalencial con el valor de la igualdad reconocido por Lefort como marca de la democracia. Sin embargo, Laclau considera que Lefort se concentra en los regímenes democráticos liberales y no presta atención a la construcción de los sujetos democráticos populares, para Laclau la “vacuidad” es un tipo de identidad y el lugar de poder no puede encontrase totalmente vacío, pues “Entre la encarnación total y la vacuidad total existe una gradación de situaciones que involucran encarnaciones parciales. Y estas son precisamente las formas que toman las prácticas hegemónicas” .

Entonces mientras para Lefort, el lugar de poder está vacío, Laclau propone transferir el análisis de esta noción desde el lugar de poder hacia los sujetos que ocupan ese lugar. Para Laclau entonces, no hay democracia sin populismo, y el lugar de poder es ocupado por el discurso hegemónico que se apropie del significante vacío: “…la construcción del pueblo es la condición sine qua non del funcionamiento democrático. Sin la producción de vacuidad no hay pueblo, no hay populismo, pero tampoco hay democracia.”

martes, 28 de junio de 2011

Los Hombres Tambien Lloran


Pausadamente, y con el tímido respeto que da el desconocimiento de los fenómenos que sorprenden de imprevisto, el periodista de CNN expresó: “No puedo creer lo que veo, esos hombres grandes llorando”…

Sí, los hombres también lloran.

Para que perder el tiempo explicándole a este hombre, lo inexplicable, para que perder el tiempo explicando, lo que es la pasión: “El corazón tiene razones, que la razón no comprende” decía Blas Pascal, y estaba en lo cierto. La pasión es un hecho consumado. El llanto de los hombres, también.

Sospecho que, a pesar de esta breve introducción, aún nos quedamos cortos. Porque ese llanto que inundó las calles de la ciudad, y que fue expuesto como un cristal abierto por las impiadosas crónicas televisivas, no es un llanto cualquiera: es el desgarro del corazón de aquellos que, ya sea por haber crecido rodeado de la mística futbolera, o por haber mamado la cultura de los barrios, percibieron en el descenso de su club, una de las mayores tragedias de su vida. Muchos acudieron a las lágrimas. Otros, pocos como ocurre siempre gracias a Dios, irracionalmente irracionales, intuyendo la perdida de prebendas extradeportivas, desataron su furia violenta a mansalva.

Debo confesar que la situación vivida ayer, como futbolero, me produce una inexplicable angustia. Angustia por mis amigos, por los hinchas cabales, por los que tiene códigos.

Pero esta tristeza, bien vale decirlo, es la consumación de un acto de justicia.

Porque lo que hay que separar aquí, es el sentimiento del evento.

Cuando la tristeza es por un acto de justicia, créanme, hay posibilidad de redimirse, si se elige el camino de la autocrítica y el trabajo.

El evento es dramáticamente justo. Es el epílogo de la caída libre de una institución diezmada por la inoperancia y corrupción de algunos, acompañados por el silencio y la apatía de muchos de los que hoy lloran.

El evento es la coronación de un equipo mejor, humilde y sacrificado, Belgrano de Córdoba, que, increíblemente, por esas cuestiones retorcidas del destino, aparece como convidado de piedra de los medios, siendo ciertamente, el actor principal de esta fiesta/drama futbolero.

El evento, es justo, el sentimiento justificadamente dramático.

A lo largo de la historia, los poderosos han evadido el dolor cargándolo sobre los débiles. “Que sufran los débiles y los pobres. Y para evitar nuestro sufrimiento, dicen los grandes, echemos mano de la impunidad y la injusticia”.

Y es así como en el futbol aparecen los constantes cambios en las reglas de juego, a fin de beneficiar a los grandes y perjudicar a los chicos. Sanciones desiguales, suspensiones tendenciosas, cosas de las que todos sabemos y los beneficiados callan.

Claro, el descenso es para los “chicos”. Como si la tristeza de los “chicos” no fuera infinita.

Lo novedoso es que, de un tiempo a esta parte, en todos los ordenes, los débiles se plantan y dicen: “Acá estoy yo.” Y así aparecieron los jóvenes egipcios deponiendo un tirano de varias décadas, los indignados en España, movimientos de resistencias varios que dicen “Basta” “Basta de sufrir nosotros, basta de injusticia”.

Porque de lo que aquí se trata, no es de una sed de revancha, sino de una sed de justicia: que cada uno se haga cargo de sus propias decisiones, y asuma la responsabilidad por sus acciones, sin que ningún poder coactivo pueda torcer el brazo de las consecuencias del mal obrar.

Y si es justo que un grande descienda, aunque esto signifique la tristeza de medio país, pues amerita que así sea.

Porque de la tristeza se vuelve, de donde nunca se vuelve, es de la marca inmoral de la impunidad.

Hoy, el sentimiento es dramático, el dolor, infinito.

Hoy el evento es justo, inobjetable.

Ahora veremos, si los hombres que lloran, son capaces de reinventar nuevos eventos, para que cuando llegue la hora de la alegría, también se diga que llega con justicia.






martes, 21 de junio de 2011

El extraño caso del Señor Valdemar y los medios.

   



Alrededor de 1845 El imaginativo y Bohemio escritor Edgar Alan Poe, escribió un cuento aterrador: “La verdad sobre caso del Señor Valdemar.

Para quienes no lo conocen, el mismo trata acerca de un médico deseoso de experimentar nuevas alternativas sanadoras, y que es llamado urgentemente por su amigo Valdemar, quien afectado gravemente por una tuberculosis que lo lleva al borde de la muerte, pide exponerse a la realización de un novedoso experimento científico: detener la enfermedad y el dolor por medio de la hipnosis, a fin de dilatar su muerte por un tiempo.

El médico, llega al lecho del moribundo, y efectúa la hipnosis. Valdemar entra en un sueño profundo, deja de experimentar dolor, y solo puede responderle al médico que diariamente viene a observar la evolución del paciente: ¿Tiene dolor, amigo Valdemar? “No” responde el paciente.

Todo iba a bien hasta que un día, la voz del hipnotizado cambia y responde ante la misma pregunta: “¿Tiene dolor, amigo Valdemar?” “No, Estoy muerto”. El médico dice, “No Valdemar, está usted dormido” “No, responde Valdemar, estoy muerto” insiste asombrosamente.

Luego de un tiempo, el médico llama a toda la comunidad científica para despertar del trance al moribundo, y demostrar que la hipnosis podía calmar el dolor y prolongar la vida. “Voy a despertarlo, señor Valdemar”. El replica gritando: “No, ESTOY MUERTO”. Cuando el medico cuenta hasta tres, el señor Valdemar se consume antes los ojos de los presentes, volviéndose huesos y pellejo, en un cuadro de horror indescriptible. Y si, el tipo estaba muerto.

La proximidad de las elecciones, y la actuación de algunos equipos de futbol me han hecho reflexionar al respecto del “síndrome del señor Valdemar”.

Baste como ejemplo futbolero, aquel promocionado y marketinero Huracán de Cappa, (bola de humo, diría mi tío Marcelo, que en paz descanse) que los medios instalaron como paradigma del buen juego, y que una semana después de finalizar el campeonato se disolvió en medio de acusaciones a la dirigencia, renuncia del técnico, y jugadores vendidos a precios irrisorios. “Estoy muerto” diría Valdemar, aunque los medios digan que solo está dormido.

La cuestión es que en el 2001, muchos gritaban, “que se vayan todos” y hoy están todos de vuelta, los mismos de siempre vivitos y coleando, o al menos eso creen. La permanencia y relevancia de muchos de ellos, se debe a un ya no novedoso experimento de los medios para demostrar su poder hipnótico sobre las masas: Hacernos creer que los muertos viven. Para dicho fin, no ahorran en operaciones mediáticas, la entrega de información sesgada, el tono y la configuración de las preguntas, la posición de las fotos y las imágenes, hipérboles lingüísticas y armas varias de impacto mediático de reconocida eficacia utilizadas por los maestros de las artes del engaño.

Hoy, aquellos políticos del que se vayan todos, volvieron y están prontos a extender su agonía, (y la nuestra), en un experimento hipnótico que involucra a los medios de comunicación como protagonistas principales. La sociedad dice: “Están muertos”: El Doctor medio responde, “No, están dormidos”.

Mi esperanza es que, así como las artes mágicas de antaño, devinieron en visiones más racionales del mundo, el pensamiento crítico de una sociedad que recuperó política y su debate como un valor fundamental en la construcción de un país mejor pueda sortear las trampas hipnóticas de estos doctores modernos de los muchos valdemares que nos pululan.

No sea cosa que, al contar hasta tres y despertar del trance, algunos equipos estén en la B, y algunos políticos se vuelvan a  casa con las urnas vacías.


viernes, 3 de junio de 2011

"El Pelotón de los Pusilánimes"

El Pelotón de los Pusilánimes.



Desde que Ricardo Alfonsín salto a la escena más por un golpe del destino que por mérito propio, se fagocitó las candidaturas de Ernesto Sanz y Julio Cleto Cobos.

Lo de: “hola, soy Ernesto”, le cuento a los distraídos, se debió más que a un lanzamiento serio de campaña, a una puja intrapartidaria a fin de “marcarle la cancha” al diputado Alfonsín en vista al reparto de cargos y espacios de poder ante un eventual triunfo del diputado en su carrera presidencial.

Con Julio Cobos no hizo falta mucho trabajo: Los errores cometidos luego de que saltara a la fama con su famoso voto “no positivo” llevaron a Cleto a tener menos imagen que un vampiro en frente del espejo.

Quienes estudian los entreveros del lenguaje, habrán avizorado en esa extraña fórmula lingüística de “no positivo” algún rasgo de la personalidad del vice. En efecto, el “no positivo” es un no jugarse, un no lugar. Es la imposibilidad de hacerse cargo de una decisión.  Si la idea del vicepresidente en ejercicio al quedarse, era “defender la institucionalidad” o “hacer valer el voto de la gente que voto al vice” (¿?) en un contexto de republicanismo ascético por el cual Cleto pagaría el alto precio de desaparecer de la escena electoral nacional, le salió muy bien. Los dos argumentos precedentemente citados son cuestionables, (personalmente no los creo) pero son, argumentos al fin. Si la idea era construir una candidatura presidencial desde una función ejecutiva como figura antitética al “autoritarismo kirchnerista” en una función que, por características funcionales e históricas no admite la antítesis, le salió muy mal. Yo apuesto a esta segunda opción. Cobos pensó construir su candidatura erigiéndose como el seguro moral de un ejecutivo “autoritario”, sin tener en cuenta la volubilidad de la opinión pública, que te ama con la misma facilidad con que te odia. Quienes exaltaron la defensa de los intereses conservadores en aquella madrugada de sesión televisada con un histórico pico de rating, son los mismos que a medida que pasa el tiempo tejieron las teorías conspirativas que desgastaron su imagen hasta límites insospechados: “Por algo se quedara” “Son todos iguales, están atornillados al sillón” “Usa los recursos de la vicepresidencia para hacer campaña contra la Presidenta”. Y con más tiempo para pensar, ¿quién puede querer a un vicepresidente que traiciona a su mismísima presidenta?    Lo cierto es que, Julio Cobos contempló las variables políticas, institucionales y partidarias, y pasó por alto las sicológicas que moldean la percepción ciudadana e impactan en la opinión pública, legitimando finalmente un candidato en las urnas. Como sea, un aumento notable en la imagen de Cristina, es el certificado de defunción final en las aspiraciones de Cleto.

Como analista de opinión pública, opino que, de haber renunciado inmediatamente luego de su voto “no positivo” por la 125, el vice habría aglutinado y encabezado una nutrida oposición. Le falto decisión y voluntad política para ejecutar una medida dramática, que en el contexto polarizado de aquellos días, le hubiera catapultado sin duda alguna, al papel de líder indiscutido de la oposición. Si hubiera alcanzado para llegar o no, no lo sabemos, pero seguramente habría tenido un papel preponderante en la puja electoral de estos días. Si Cobos pensó en la institucionalidad, o en su beneficio electoral personal, es algo que queda reservado a su ámbito privado.

Lo seguro es que, mientras Ricardo Alfonsín mostró en todo momento, con aciertos y errores, decisión política para buscar ser presidente de la nación, Julio Cobos, Mauricio Macri , y el senador Carlos Reutemann, siguen subidos al pelotón de los pusilánimes.




miércoles, 25 de mayo de 2011

"Sos Bienvenido" Carta Abierta a Durán Barba


Demostrando un notable desconocimiento cultural, nuestro amigo Duran Barba, (o quien sea responsable de esta bonita gráfica) ha realizado una de las mejores gastadas al club de Nuñez. 

Confieso  que la campaña "Sos bienvenido" de por sí me resulta bastante antipatica y propia del tipo del pensamiento excluyente del PRO ya que asume de "per se"  que, durante casi cuatro años de gestión, ha habido ciudadanos "afuera" (porque no se habla del PRO, en donde uno puede optar estar dentro/fuera, sino de la ciudad de la que Mauricio es el Jefe de Gobierno de todos).

Pero esta es la gota que rebazó el vaso.

Como analista futbolero, me centro en el cartel en cuestión, y le digo al "guru de las emociones" electorales que, ha caído en su propia trampa, al subestimar olimpicamente el poder de las pasiones populares, de las cuales, el futbol es la primera.

Una cosa es la ideología, y otra, el sentimiento. Y los votos, usted bien lo sabe, suman de ambos lados.

¿Quien le asesoró para la realización de esta preciosa pieza de gaste popular?

¿Quien fue el "amargo" para describirlo en términos académicos, que le hizo creer esta tontera de que un Hincha de river se va a sentir Bienvenido por un ex presidente de Boca? 

¿Usted; practica golf o parapente?

Porque es imposible, que un hincha de futbol, no sepa esta obviedad.

Es imposible que, hacer un cartel a un equipo que esta en las puertas de la "B" con la leyenda de "Bienvenido", y encima por el ex presidente del equipo rival, no sea el hazmereir de todos, excepto claro, de los hinchas de River.

Por lo menos, no dice "Bienvenidos, te desean tus amigos de Boca Unidos".

Una barbaridad. O una Jaime Duran Barbaridad.

Aunque pensandolo bien, pero para su pesar, lo que usted ha porpuesto es un bonito experimento electoral: Determinar si a la hora de votar, pesa mas la clase social de las elites de Nuñez, o la pasión popular de un corazón futbolero.

Tengo que finalizar estas breves líneas: Me voy a ver Argentina - Paraguay.


martes, 5 de abril de 2011

Descolorida Democracia.

El bloqueo realizado recientemente a la planta propietaria del diario Clarín, despertó la reacción mediática de la fragmentada oposición política al gobierno Nacional de Cristina Fernandez de Kirchner. Algunos prestigiosos analistas opositores , consideran que, este hecho, junto a la “autoritaria” forma de gobernar de la presidenta, constituyen el cemento de coeción sobre el que descansará finalmente, una candidatura única de oposición a través de la cual derrotar al espacio Kirchnerista.

Vayamos por partes: Esta “fantasía” de los grupos “pro orden” es solo eso: Una fantasía. Y probablemente, dichos analistas , no estén analizando, sino operando en pos de esta visión pro aliancista, que conociendo la historia reciente y no tan reciente de nuestro País, ya sabemos cómo puede terminar.

Analicemos los hechos: Durante la conferencia de prensa brindada en ocasión de fijar la fecha para la elección en la CABA, el Jefe de Gobierno Porteño, Mauricio Macri disparó duras críticas contra el gobierno nacional, asegurando que “Es el peor momento de la democracia desde el año 1983”. Luego, hizo un llamado a las fuerzas de la oposición a unificarse para fijar agenda común y sobre todo, para “defender los valores de la democracia en riesgo”. Sería interesante conocer, que definición de democracia es la que el jefe porteño tiene en mente. Ya que la fuerza semántica del término remite a priori a todo lo que se considera bueno, noble y puro, pero sin demasiadas precisiones, es menester que acotemos los términos. Su partener, la diputada Gabriela Michetti definió, pocos días atrás, la concepción PRO de democracia: “Democracia es ante todo orden”.

Interesante. Podríamos intentar sumar esta definición a la académica de la Ciencia Política. Veamos: Según Lefort, democracia es “un tipo de sociedad que se caracteriza por la incertidumbre respecto al poder”, y son los totalitarismos, “la fantasía de las sociedades por eliminar esta incertidumbre” en este caso, a través de un “orden” que lo atraviese todo. Claramente, la canalización por los canales institucionales del conflicto, es otra definición posible de la democracia.

Esta idea de “orden” cuyo correlato económico se despliega en la célebre amenaza cuasi mafiosa de la “seguridad jurídica para atraer inversiones”, (seguridad claro, para las empresas e inversiones privadas a expensas de los trabajadores) es el rasgo de un tipo de democracia en la cual se busca eliminar permanentemente la noción de “conflicto” que es inherente a la misma. Desde los tiempos remotos, “el pueblo y los grandes” según Maquiavelo, disputan los espacios de poder.

Respondiendo a este urgente llamado para salvar la República, acudieron los conocidos de siempre, consensuando un documento en defensa de la democracia en peligro. Y estamparon su rúbrica dirigentes tan dispares como Eduardo Duhalde, Lilita Carrió, Mauricio Macri y Ricardo Alfonsín. Mauricio llamó a unirse en pos de su candidatura, lo mismo hizo Eduardo Duhalde. Hasta Cleto Cobos, deslizó que podría tejer una alianza electoral con el mismísimo líder del PJ Federal. Esta intención contubernista, puede definirse en términos de la academia popular: “Estamos arrastraos en un merengue, y en el mismo lodo, todos manoseaos” como expresara hace muchos años nuestro profeta vernáculo, don Enrique Santos Discépolo.

Como sea, la debilidad de la oposición es tal que, acude “institucionalizando” el mediático llamado del Jefe de Gobierno, aceptando mansamente una frase que, debiera haber sido repudiada por la oposición en su conjunto.

Expresar una mirada distinta a la del gobierno nacional, a su concepción de País, criticar sus políticas de estado, o las carteras de Cristina, son parte del juego democrático; Decir que “es el peor momento de la democracia desde 1983”, es faltarle el respeto a nuestros muertos. Que una oposición fragmentada corra a firmar dicho documento, luego de homenajear al Dr. Raul Alfonsín, quien soportó los levantamientos carapintadas, y todo tipo de presiones por parte de los grupos del poder nacional e internacional, antes de, entregarle la banda a otro presidente constitucional, es como mínimo, un despropósito.

Sorprende que el precandidato de la UCR e hijo del ex presidente, Ricardo Alfonsín, haya suscripto dicho documento, estando dispuesto a pagar el costo político que a futuro tendrá. Lástima por un dirigente que, de tener un buen asesoramiento del que obviamente adolece, podría posicionarse de mejor manera de cara a Octubre del 2011.

Por su parte, la imagen de Cristina Kirchner sigue escalando, y, de realizarse los comicios hoy, triunfaría en primera vuelta.

Mientras tanto, ésta dispersa oposición, (donde algunos dirigentes potables se han dejado arrastrar por la “duranbarbarización” de la política), seguirán defendiendo la democracia, su  descolorida democracia.

Aníbal Villordo








martes, 8 de marzo de 2011

Estereotipos y Comunicación: El caso del payaso kierkediano*.

Cuenta la historia que en un circo hay un incendio que se desata tras bambalinas.

Solo se percata el payaso, que inmediatamente sale al ruedo a advertir a los gritos sobre el peligro.

El resultado: los espectadores se ríen y aplauden.

Desesperado, el payaso levanta la voz, grita, vocifera, gesticula.

El resultado: Cuanto mas el payaso se desespera para que los presentes crean en sus palabras, mas risas y aplausos levanta.

Ergo, todos mueren.

¿Es posible que, entre todos los espectadores, ninguno haya pensado remotamente siquiera, en la posibilidad que el payaso estuviera diciendo la verdad? ¿Que es lo que produce que nuestra capacidad de razonamiento disminuya, y que nuestra mente baje sus defensas en forma tan notable?

Sencillo: La CONTRADICCIÓN ENTRE EL MENSAJE Y EL MENSAJERO.

No se pone atención al mensaje, sino a de quien proviene. Predomina el Rol, el Estereotipo, la imagen. Y esto es, a todas luces una construcción cultural. Los espectadores moriran, en una especie de solidaridad suicida.

El estereotipo simplifica nuestra capacidad cotidiana de interpretar, pero a su vez condiciona nuestra capacidad crítica, baja nuestras defensas intelectuales. En categoría freudiana, el chiste y su estructura linguistica: La palabra permanece "fija" se desliza su "sentido", el resultado es el "absurdo", o el chiste.

Aquí lo que se desliza no es la palabra en la frase, sino el mensaje en el mensajero: Un payaso anuncia una tragedia, el resultado es un ABSURDO, la consecuencia, todos mueren.

Veamos el siguiente ejemplo: El ex presidente Carlos Menem, dando su famoso discurso de la "estratósfera". En el mismo, el ex presidente decía que en poco tiempo se constuiría una nave que saldria de Córdoba, se elevaría a la estratósfera y aterrizaría un par de horas despues en Japón): La investidura presidencial neutraliza el absurdo, (al reves de lo que ocurre con el payaso), todos piensan que habla en serio: Un payaso anunciando algo serio, un Presidente serio anunciando una payasada: ¿No se deslizan mensaje y mensajero?...

El diputado Francisco De Narvaez dice que "hay que estatizar empresas privadas": Palabras que en boca de cualquier otro político serían tomadas con la mayor seriedad, son tomadas en su caso para broma de la mesa de cafe. Otra vez, mensaje y mensajero rompen la regla de la coherencia, el resultado es el ABSURDO.

Los economistas nos hablan del crecimiento económico ilimitado y de grandes variables macroeconómicas, los políticos de grandes proyectos de nación y desarrollo, los científicos sobre las posibilidades ilimitadas de la ciencia y los empresarios sobre las bondades de ampliar el consumo en base a necesidades artificialmente creadas.

Es lo que esperamos de ellos, a lo que nos han acostumbrado, y lo que cumple con la regla de oro de la coherencia. Estereotipos.

El problema es que hay un INCENDIO TRAS BAMBALINAS:  El daño ecológico irreversible y las grandes masas excluidas, por estos mismos procesos que a simple vista se nos antojan virtuosos.

Cuando un economista, un político o un científico, advierten sobre dicho incendio, corre el riesgo de ser visto, como el payaso kierkediano.

El estereotipo cultural nos dice que el mito es "imaginario", la religión "anticuada", la ciencia "exacta" , la política "sucia". No obstante, todos ellos, nos brindan recortes de la realidad diversos en donde se encuentran tambien grandes proposiciones capaces de contribuir al progreso humano.

Descifrar los mensajes VERDADERAMENTE RELEVANTES mas allá de los estereotipos culturales, es una tarea titánica, pero imprescindible, SINO QUEREMOS MORIR RIENDO, EN MEDIO DE UN GRAN INCENDIO.

                                                                                                                                          Anibal Villordo

*La historia del payaso pertenece a Soren Kierkeggard